“Brillemos como verdaderas estrellas para vencer a nuestros planetas”

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Florencia La Rosa es escritora, guionista profesional y editora, dueña de una carrera exitosa. Como la luna, Florencia hoy muestra una nueva faceta, la de una mujer valiente que abandonó su zona de confort. Miró al cielo, redescubrió su estrella y con mucho amor comparte y ofrece con humildad su valiosa experiencia.

Desde muy chica la cautivó el cielo, el firmamento, las estrellas. Buscaba respuestas, quería ser investigadora de extraterrestres y, por qué no, tener un encuentro cercano del tercer tipo, pero al igual que nos sucede a todos al crecer se fue distanciando de esa idea. Ser mamá la reconectó con ese origen. A través de su pequeña podía reivindicar esa niña que vivía en su interior. Reconectar desde otra perspectiva, desde el amor más puro, desde la sanación, retomó así su búsqueda espiritual para volver a la fuente original, volver a Dios. “Durante mi gestación estaba radiante. Entendí que más allá de las historias personales contamos con los recursos y tenemos la capacidad de dar lo mejor más allá de lo que hayamos vivido, quiero decir que uno no está signado por su historia”, comienza esbozando Florencia.

Retomó entonces la búsqueda espiritual, una búsqueda personal de autoconocimiento y sanación. Estudió y transitó constelaciones familiares, memoria celular y, entre esos saberes, optó por la astrología .

La astrología -explica Florencia- es el reloj de Dios, es simplemente una herramienta y como tal puede ser utilizada y consultada por cualquiera”. Y brinda un ejemplo: “Hitler tenía astrólogo y lo consultaba permanentemente, estaba convencido de que hacía lo correcto. Él creía que estaba evolucionando, en realidad, él era un espíritu totalmente perdido, su grado de conciencia desvirtuó este conocimiento. La astrología por sí sola no implica evolución de conciencia”.

 

¿Dónde encontramos la verdadera evolución?

– Nosotros como espíritus perdidos necesitamos un eje, necesitamos orientación, y no es la astrología sino las enseñanzas sagradas de todos los tiempos, los grandes maestros: Jesús, Buda, la orientación no me la da marte. La evolución no es lo que yo creo, porque yo puedo estar equivocada, debo reconocer con humildad mi ignorancia, entonces pensar que la evolución se basa en el movimiento de los planetas no basta, debemos basarnos en verdades absolutas y estas vienen de nuestros guías espirituales, que nos dicen qué es lo correcto, qué es evolución. Entonces, en base a esas enseñanzas podemos mirar el cielo y ayudarnos a interpretar; eso es lo que yo considero una manera evolutiva correcta, y eso es la astrología zen, mi humilde creación, mi aporte a este plano, la unión de la astrología tradicional con las sagradas enseñanzas.

 

“Tenemos el poder suficiente para derrotar nuestras tendencias kármicas, esto significa vencer nuestros planetas. Estamos hechos a imagen y semejanza de nuestro creador, es nuestra obligación despertar esa luz para cambiar nuestro destino. Los planetas son un reflejo de lo que sucede en la tierra, no nos influencian como se creía antiguamente, nos reflejan como un espejo. Esta nueva visión nos obliga a modificar el punto del observador y lo observado”.

Y amablemente lo grafica con un ejemplo: “Un niño se mira en el espejo y ve una mancha en su rostro, entonces naturalmente quiere limpiar el espejo, lo que no ve o no alcanza a comprender es que la mancha está en su rostro. Debemos cambiar la mira del punto de vista. Ese cambio, esa luz, ese poder está en nosotros”. Y luego asegura que “cuando nos dicen la felicidad es el dinero, debemos saber que realmente lo importante es lo espiritual, porque su creatividad no tiene límites”.

 

Como escritora y guionista, Florencia redobla la apuesta e invita a ser artífices, protagonistas de un nuevo guion, un nuevo destino. Existen reglas básicas en la creación de una historia. “La necesidad dramática -argumenta- es lo que tiene que atravesar el personaje, el punto de vista, como nuestro personaje ve al mundo, la actitud del personaje y el antagonista que es el enemigo del personaje. Por último, el cambio… algo debe transformarlo a lo largo de la historia, algo que le dé sentido a su existencia”. Así lo explica “nuestro personaje tiene un objetivo en la vida, ser feliz, pues bien, durante todo este aprendizaje nos vamos cruzando con situaciones y personajes que son afines a nuestra historia y de una manera u otra nos ayudarán en nuestra evolución, en definitiva, Dios es un excelente guionista”.

Según Florencia, ensamblando conocimientos de astrología, enseñanzas Zen y venciendo nuestros planetas, contamos con los elementos necesarios para redactar una nueva historia, una segunda oportunidad para alcanzar el paraíso en la Tierra.

 

“Recuperar la conciencia -sostiene- vibrar desde el amor nos acerca a Dios. Quienes alcanzan esa comunión con el creador conviven en armonía con sus progenitores y su entorno. Se destierran para siempre los conflictos familiares, por propiedad transitiva los hijos respetan y aman a sus padres”. Siguiendo esa dinámica, agrega que “al descubrir y transitar este nuevo mapa astrológico, no podemos ni debemos ignorar a nuestro magnífico satélite natural, la luna. Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de faces han influenciado a la humanidad desde sus inicios”.

Según explica Florencia, la luna representa el poder femenino, es la Diosa Madre. “Las fases lunares son los cambios de la porción visible iluminada del satélite. Creemos que la luna influencia la marea y las cosechas. En realidad, más que influenciar, lo que muestra es en qué momento la marea crece y en qué momento decrece, nos lo indica su posición. No olvidemos que la luna también forma parte del reloj divino del universo, al leer correctamente su posición sabemos cuál es el momento propicio para sembrar, cosechar, leer las mareas y hasta cuándo es el tiempo adecuado para casarnos. Sólo debemos aprender a interpretar las señales, que Dios nos envía en la astrología”, analiza.

 

Después de este tour mágico y universal, Florencia resume en este párrafo por qué elegir la astrología zen. “Mi consigna es: porque es una astrología para adquirir sabiduría y vencer nuestros planetas, es decir nuestro pasado. La astrología sola no me da sabiduría ni la capacidad de vencer a mis planetas, sí me da cierto conocimiento, cierta comprensión, pero la sabiduría viene de las enseñanzas (zen). Buda dice ‘El dedo que señala la luna no es la luna’. Uno a veces se pierde en el dedo y cree que el dedo es la luna, porque el dedo serían las palabras y la luna sería Dios; la astrología es el dedo que señala la luna que es nuestra verdadera identidad, nuestro antiguo hogar, quienes realmente somos y lo que vinimos a hacer”.

No caben dudas que las Astrología Zen es un nuevo y luminoso camino para iniciar la transformación y el autoconocimiento desde la compasión, el amor y la gratitud. Florencia La Rosa es una guía calificada para tal fin, acompañémosla y naveguemos juntos por las intrínsecas constelaciones para empezar a descubrir la verdadera luz.

 

 

Imagen arriba: Ralf Kunze

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