Anatomía energética del Yoga

En el número pasado hablamos del Yoga, en éste haremos una primera presentación del cuerpo energético, pránico, con sus conductos energéticos, nadis, y sus correspondientes órganos energéticos, chakras.

La energía vital

El universo vibra. A cada frecuencia vibratoria, dicen los yoguis, le corresponde un color, un sonido y una fragancia. Sin aire no sobreviviríamos demasiados minutos. Para los yoguis, más allá del oxígeno (y nitrógeno) al aire lo ven como una partícula cargada por el sol con una energía vital que contiene siete colores.

Según el Yoga existe en la zona de la nariz dos centros energéticos especializados en la captación de prana (energía vital). En los pulmones en cambio están los centros que hacen posible el intercambio gaseoso de oxígeno y anhídrido carbono para que luego la sangre distribuya el primero.

Cómo se distribuye

Una vez que la partícula de aire es captada en los centros específicos de la nariz se traslada a través de los nadis correspondientes al centro energético encargado de la distribución dentro del organismo. Este centro energético (que es un chakra) se dice que está situado está situado a la altura del bazo. Al entrar en ese lugar se descompone en sus partículas originales (llamados vayus): las rosadas son absorbidas por ese mismo chakra para impulsar las demás. Las partículas de coloración azul y violeta se dirigen con mayor concentración hacia la zona de la cabeza y la garganta. Las verdes se dirigen más que nada hacia el hígado y los pulmones. Las amarillas van en su mayor parte a los pulmones. Mientras que las rojas y anaranjadas van principalmente hacia la zona genital.

Decimos principalmente porque en realidad llegan a todo el cuerpo. Por poner un ejemplo, la energía roja que se concentra en la zona baja para controlar la defecación y la orina va también a los pulmones para generar la exhalación, y a su vez está en todas las células para controlar la evacuación de éstas.

Sus conductos

Los nadis son circuitos o conductos para trasladar la energía. En el tratado más antiguo (Shiva Samhita) se citan 350.000 nadis, pero 72.000 son más clasificables. No son idénticos que los meridianos de la medicina china, sin embargo, el sistema es similar en el sentido de que ambos perciben la energía que mantiene vivo al ser humano desde algo intangible y, sin embargo, muy concreto. Entre dos puntos de un nadi el trazado puede variar un poco, podríamos decir que los puntos serían como dos antenas y la onda que se emite entre ambas puede variar su recorrido, no siempre irán de modo recto de un punto al otro.

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Cuando un nadi sufre alguna descompensación energética atrae energía desde el chakra correspondiente donde se viene procesando, por lo que notaremos en ese lugar el desequilibrio. Así es como potenciando ese chakrai nfluenciaremos positivamente esa descompensasión.

El nadi central es Sushumna Nadi que recorre nuestra columna vertebral, desde el coxis hasta la coronilla. A sus lados suben Ida y Pingala como dos serpientes enroscándose por la columna, parten de los genitales y llegan a las fosas nasales. Ida la izquierda y Pingala a la derecha.

Las cocinas de energía

Los centros de consciencia en el ser humano están localizados dentro del sistema nervioso, con mayor concentración en el cerebro y la médula espinal. Se denominan chakras. Las energías corporales se hayan, como todo, en un constante fluir y donde se cruzan con mayor concentración se manifiesta la conciencia en el plano físico. Los antiguos clarividentes los encontraron parecidos a ruedas girando y por eso los llamaron chakras, cuya palabra (en sánscrito) es círculo en movimiento. Cada chakra expresa un tipo de deseo. Presentaremos acá siete chakras que ayudan a explicar muchas cosas y nos motivarán para las prácticas. Sin embargo, como vimos más arriba hay otros que dejaremos para más adelante. Todos los chakras se pueden estimular con asanas (posturas) pero también con otras herramientas como comentábamos en el número pasado (puede ser con algún mudra, mantra o pranayama). Recordemos también la influencia
del color, el aroma o incluso la vibración que poseen las gemas.

Sahasrara: Arriba de la coronilla; si pensamos en las imágenes de budas sería ese halo o “peinado” que tiene sobre la cabeza (la “iluminación” representada gráficamente). Este Chakra procesa el deseo de integrarse al todo.

Ajña: Es el tercer ojo, el entrecejo, aunque hacia atrás en la cabeza, en línea con la médula, su correlato físico es la glándula pineal. Procesa la información, se evalúa desde ahí con lógica racional (con ayuda de una serie de otros chakras) por eso el deseo de comprender.
Vishudda: Su ubicación es en el cuello, el correlato físico son las tiroides. Se relaciona con el inconsciente y por supuesto también con los demás en su deseo intrínseco de comunicar.
Anahata: Correlato físico es el plexo cardíaco. Su anhelo es el deseo de estar en paz. Junto con el cercano chakra vibhuti (cuyo correlato físico es la glándula timo) que desea la felicidad, se genera el deseo de amor.

Manipura: Altura del ombligo. Este chakra es el principal regulador del sistema digestivo. Regula lo esencial como la sed, el hambre y la respiración. El chakra que busca el poder sobre uno mismo, por eso es la sede de la voluntad.

Swadistana: Ubicado en las gónadas (testículos / ovarios) y su deseo es principalmente el sexual, sin embargo, potenciarlo nos desarrolla la capacidades de crear y también la de la libertad.
Muladhara: El chakra raíz está situado en el coxis, es la fuente energética de reserva y de información de la columna vertebral. No solo es importante porque establece una polaridad opuesta a la de la cabeza sino porque se relaciona con la base, con lo más material, con la tierra. Su deseo es vivir.

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