Ojos que ven, corazón que siente

Decía la abuela que el mejor remedio lo encontrabas en las hojas de las plantas, en el roció de una flor, en los frutos frescos recién caídos del árbol, Que la falta de sueño se iba con una ramita de lavanda bajo la almohada, o una tizana de manzanilla, tantos remedios caseros crearon nuestras abuelas, que siempre esas mágicas recetas van acompañar nuestra vida y las próximas generaciones.

Santa Lucía, patrona de la vista.

En esta oportunidad les comparto los beneficios de la Santa Lucia, conocida también con el nombre Hierba de Pollo, esta planta cura cualquier molestia que puedas tener en los ojos. Mi abuela muy temprano por la mañana buscaba esa planta que siempre tenía muchas flores azules si todavía conservaba el rocío del amanecer ella suavemente sacaba el cáliz de la flor, llevaba su cabeza mirando hacia el cielo y dejaba caer las gota en cada ojo. Lo sorprendente es que el saco natural de la flor solo lleva dos gotas, como si la madre naturaleza te regalara la dosis justa para sanar tu visión.

La abu decía que si a la flor le llego a dar la luz del sol ya no se podía sacar su cáliz, porque el líquido se evaporaba. Ella estaba segura que esa planta podía curar los ojos; en varias oportunidades use estas gotas mágicas y sentí mis ojos con una sensación fresca y agradable. Cada vez que encuentro esas flores recuerdo a la abuela y agradezco todo lo que fui aprendiendo de ella y todo mi clan.

Las plantas, las flores, las cortezas de los árboles son seres alquímicos con grandes secretos curativos en su interior, tienen una fuerza creadora de vida, poseen un espíritu amoroso que todo lo sostiene con raíces firmes y a la vez son tan etéreos que pueden abrazar la luz del sol.

G.N.

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