Tomar conciencia de lo que comemos

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Cada año se observa que más personas buscan alimentos con nutrientes adecuados y menos conservantes, debido a que los consumidores empezamos a no aceptar lo que no es saludable.
Los alimentos industrializados vienen activando la luz roja de peligro ya hace tiempo. Hay miles de personas con diferentes patologías ocasionadas en su origen por alimentarse con comidas que carecen de beneficios nutricionales, las conocidas alergias alimenticias por ejemplo.
Nuestro país, Argentina, lamentablemente viene siendo vanguardia por sus productos y cultivos modificados (como soja, maíz) y desde hace un año se aprobó también el trigo transgénico (genéticamente modificados en su ADN), esta situación estaría llevando a una parte de la sociedad a ingerir comida que no puede digerirse de modo natural, entonces el organismo comienza a desequilibrar los procesos biológicos. Por esa razón muchos especialistas en la materia ponen al descubierto que la población, en los últimos años, tiene mayor porcentaje de problemas, entre otros, en el sistema gastrointestinal e inmunológico.
Gracias a un médico de confianza, empecé a leer las etiquetas de los alimentos en el supermercado, quedé muy sorprendida al ver la cantidad de productos químicos en un simple paquete de fideos. Entendí la importancia de encontrar productos más naturales consumir verduras y frutas orgánicas. Mantenernos lejos de aceptar productos con agrotóxicos o transgénicos no es tarea fácil, pero si es posible, no olvidemos que el cliente tiene la última palabra, tenemos que dedicarle más tiempo al cuidado de nuestro cuerpo para que tenga salud. Lo vital del ecosistema nos necesita unidos y más comprometidos.
Entiendo que sería utópico esperar cambiar su forma de alimentarse, pero invito a despertar el Quijote interno, que empuja por salir y aventurarse a encontrar nuestro aporte al sistema natural, tener la libertad de vivir en armonía, con respeto, con benevolencia y fortalecer la esencia humana que todo lo transforma. Despertar nuestra conciencia y volver a alimentarnos de la madre tierra con sus verdaderos frutos de estación.

 

“¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan,
sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!”

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Miguel de Cervantes

 

Imagen: Any Lane (Pexels)

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