Virabhadrasana

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Virabhadrasana, la postura del guerrero -o héroe- en sus tres variantes

Virabhdra era un guerrero formidable y esta postura nos remite a él. Vira significa héroe, bhadra amigo y asana postura. Los que tienen el concepto de que el yoga es solo paz y amor de entrada deberán repensar sobre esto, dado que la yoguini y el yogui viven combatiendo sus semillas negativas buscando una constante autosuperación mientras desarrollan sus capacidades latentes aumentando la luz que vive dentro. Así es que el campo de batalla no es como ese que contemplan mientras dialogan Krishna y Arjuna en el Bhagavad-Gita, sino que hoy nos planteamos esa batalla interna siguiendo las abstenciones (yamas), observancias (niyama) y los otros seis pasos (dyanasana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi) hacia la iluminación como planteó Patanjali (véase el primer número de Bien Estar).

Virabhadrasana (I y II) se asemeja mucho a la posición de caminar en las artes marciales (salvando las diferencias de estilos algo así como la zenkutsu dachi de karate-Do o la gunnun sogui en Taekwon-Do), donde hay flexión y más peso en la pierna de adelante mientras la rodilla de atrás está totalmente extendida (haciendo éstas de sello para la postura). Desde el coxis el tronco queda totalmente vertical, creciendo hacia la coronilla. Hay ahí una equivalencia marcial donde -en los estilos que desarrolla poder desde la cintura/cadera buscan mantener al practicante de modo erguido (en contraposición con, por ejemplo, el boxeo donde el pugilista tiende a inclinarse hacia adelante con el golpe desarrollando su poder desde otra lógica). Si seguimos con la lógica marcial la tercera (III) tiene algo de semejanza con una patada de burro, hacia atrás.

Esta posición desarrolla justamente al manejo de cadera y cintura dado que la virabhadrasana diferencia completamente la posición la frontal (I), donde la cadera y hombros están totalmente paralelos hacia la pierna que está adelante con el mayor peso y la flexión de rodilla, de la lateral (II) donde se busca ladear completamente cadera, cintura y hombros a la vez que se abre bien la pelvis con algo de tensión de ambas rodillas hacia el lado de la espalda (en las artes marciales ésta suele mantener apenas un medio perfil). En ambas variantes el practicante debe mantener cierto tono muscular en buena parte del cuerpo para forzar la postura mientras estira músculos antagónicos que por ende intenta relajar.
La tercera variante mantiene el peso adelante, la rodilla de apoyo debería –para mantener el sello– seguir estando algo flexionada (aunque muchos optan por extenderla casi por completo) mientras la de atrás que sigue extendida se eleva quedando paralela al suelo al igual que el torso y los brazos.

Esta postura, en sus variantes, tiene múltiples beneficios.
En Virabhadrasana I se abre bien la caja toráxica, se apunta al cielo con ambas manos unidas palma con palma lo que ayuda a trabajar la respiración toráxica y la conexión cielo/tierra.
En la segunda (II) es propicia para enfocar en el objetivo que venga trabajando (una afirmación, un sankalpa) mientras uno mira el horizonte siguiendo la mano que va extendida hacia adelante con actitud de héroe, mientras ajusta un poco los glúteos en el intento de lograr una mejor lateralidad. En las dos variantes trabajan bien el cuádriceps de adelante mientras se estiran aductores y el psoas.
La tercera versión (III) involucra el equilibrio y fortalece mucho la zona lumbar y los glúteos.
Estas asanas se usan más que nada cuando se busca impactar sobre el chakra raíz (muladhara) o incluso el sexual (swadistana), sin embargo, se pueden usar para desarrollar otro chakra como el manipura (dado que las tres exigen bastante trabajo de cintura), el anahata en la (I) se abre mucho el área toráxica y en ésta también se puede hacer foco en el de la coronilla (sahasrara). Siempre el trabajo está donde se ponga la mayor intención; y para aumentar ésta se puede sumar pranayamas (manejos de la energía), mudras (gestos) y mantras.

Combinar las tres (o dos) en una secuencia dinámica puede generar una interesante tarea que exige mucha concentración y sirve luego de una suave entrada en calor para “encender todos los motores”.
Como contraindicación debemos tener en cuenta que son exigentes y en especial se carga mucho peso sobre la rodilla de adelante, sin embargo, ejerciéndolas bajo la dirección adecuada de un docente de Ayur Yoga es posible realizarla por cualquier persona, con las adecuaciones que vengan al caso. De hacerlas sin supervisión deberían cuidar mucho la rodilla de adelante donde la flexión respete las líneas de la pierna y donde la rodilla no sobrepase el tobillo. Cuidar que el pie de adelante esté alineado. La apertura será gradual, pero recuerde que se trata de un paso relativamente largo. En cuando al torso y los brazos intente relajar mientras mantiene la posición. La III que involucra equilibrio se podría comenzar buscando apoyar las manos adelante sobre algo estable (barra, mesa). Y lo más importante para el Ayur Yoga es que los movimientos se hagan siempre con mucha consciencia corporal, y (en este caso) sin brusquedades.
¡A disfrutar de su cuerpo!

Rafael Sabini
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