El poder del agua

El agua concentra energía, activa los sentidos, armoniza las emociones, es el elemento natural más reparador para el cansancio físico, y mental.
El agua es un elemento primordial en el cuerpo del ser humano porque tiene propiedades fisiológicas en el organismo que le brinda vitalidad y salud, se conecta a los sistemas corporales desde reacciones químicas metabólicas, activando procesos digestivos de absorción, excreción, procesos respiratorios. Libera al cuerpo de toxinas, regulando las temperaturas a través del transpiración, regenera a nivel celular los tejidos, hidrata la piel contribuyendo a la elasticidad, es parte de los fluidos del cuerpo, sangre, saliva, líquidos sinoviales (hidrata las articulaciones). El fluido lagrimal contiene agua protegiendo la cornea. El 85% del tejido cerebral es agua, al igual en el hígado un 72% es agua, teniendo presente que el cuerpo en su totalidad es un 60 a 75 % de agua. Por ende, es muy importante concientizar la hidratación diaria que necesita el cuerpo.
Estudios científicos descu-brieron que tiene un valor vibracional que oscila entre 62/72 MHz en el cuerpo humano, se entiende que la razón es porque el cuerpo en su mayor porcentaje tiene agua.

 

Agua de Mar: cuando la salud está más cerca de lo que pensamos

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Quienes han veraneado en la costa conocen los beneficios del agua de mar en su piel. De hecho es ideal para cicatrizar heridas y contra enfermedades de la piel como la psoriasis. A su vez calma dolores reumáticos, de artrosis y artritis. Y como si fuera poco reduce el estrés y la ansiedad.
Ahora, no todos conocen los beneficios que trae al organismo consumirlo. Hay quienes lo nombran como líquido amniótico del planeta, por la cantidad de nutrientes que aporta: contiene minerales, proteínas, vitaminas y elementos fundamentales para nuestro cuerpo.
Recordemos que el mundo marino es el ecosistema más importante de la tierra y desde sus aguas viene surgiendo vida desde milenios.
Esto lo sabían los antiguos y siempre hubo bebedores de agua marina aunque desde hace años lleve mala prensa por su cantidad de sal. Por poner un ejemplo, Eurípides sostenía que “El agua de mar cura todos los males del hombre”.
A finales del siglo XIX, el investigador francés René Quinton, descubrió que la composición del agua de mar es similar al medio en el que se desenvuelven nuestras células; en otras palabras los componentes del agua de mar son muy similares a nuestra sangre. Así fue como desarrolló una teoría científica sobre la terapia marina, en la que se determina que las enfermedades son, en realidad, una intoxicación del medio interno a nivel celular. Para que las células puedan desarrollar sus funciones correctamente, deben disfrutar de un medio interno equilibrado para evitar que los órganos se deterioren. Tras esta teoría, entre 1910 y 1950 con un socio Dispensarios Marinos, centros en los que se usaba agua de mar para sanar diversas enfermedades.
Por poner un ejemplo más cercano en tiempo y geografía podemos mencionar que Nicaragua, que ha adoptado la ingesta de agua de mar como medicina oficial, y tiene unos 60 Dispensarios Marinos para más de 20 mil pacientes. La principal promotora es la Dra. María Teresa Ilari, directora de la Clínica Santo Domingo mientras que la Red de Medicina Natural tiene como coordinadora a la religiosa Julie Marciacq, que distribuye el agua de mar a los centros del Ministerio de Salud y a los dispensarios que no pueden autoabastecerse. Así suministra agua de mar a más de 2 mil campesinos afectados por un insecticida que causo muchas enfermedades a los trabajadores de las plantaciones de banana.
Cabe aclarar que las enfermedades se desarrollan en entornos ácidos y el agua de mar contiene propiedades alcalinas, por lo que nos ayuda a prevenir enfermedades. Es decir, al beber agua de mar, nuestro organismo se desintoxica, oxigena, alcaliniza, nutre y restaura. Entre los beneficios de tomar agua de mar, podemos destacar que ayuda a procesar mejor los alimentos y a la absorción de nutrientes a través del tracto intestinal. A su vez elimina el exceso de acidez de las células del cuerpo y regula la presión arterial (si es mezclada con agua dulce). Ayuda a la regeneración celular. Sostienen que limpia los pulmones de mucosidad por lo que también ayuda a eliminar resfriados y congestión. Al contrario de la sal refinada -que es una de las principales causas de la osteoporosis- ¡el agua de mar aporta dureza a los huesos! Y como si fuera poco cabe mencionar que regula el sueño.
El agua nuestra fuente de vida, tan presente en nuestro interior, alimentándonos, sanándonos, tan sutil y majestuosa, que en cada gota de agua decodifica nuestros estados de ánimos, integrada a cada célula generando vida. Es momento de concientizar su importancia, debemos cuidarla y agradecerle por su noble servicio a todos los habitantes de este maravilloso planeta azul. Seguiremos compartiendo en el próximo número más de este divino elemento.
La importancia del agua también se refleja en nuestras latitudes desde el cristianismo, a tal punto que tenemos el agua bendita y los bautismos.
Para nuestros ancestros originarios el agua recibía sus ceremonias con intención de energizarla para su uso. El agua de lluvia es un capítulo aparte, que sabemos lo bien que le hace al lavado de cabello y a las plantas. No conocemos pueblo en el mundo que no le haya dado un valor especial y espiritual a este elemento, fuente de toda vida.

G.N. y R.S.

Bibliografía:
Traducción de Tao Te King. Versión de John C.H. Wu
Documental “La fuente de la vida” de Robert Garrido
Solnatural.bio
Masaru-emoto.ne


Cómo beber agua de mar
El agua de mar tiene una concentración de unos 36 g de sal (NaCl) por litro, frente a los 9 g por litro que tiene nuestro organismo. Lo más conveniente es tomar agua de mar isotonizada, es decir rebajada con agua dulce, en tres o cuatro partes de agua dulce por una de mar. Lo mejor sería empezar ingiriendo pequeñas cantidades para asegurarnos de que nuestro cuerpo la tolera sin problemas.
En caso de cocinar con agua de mar conservamos los nutrientes de los alimentos y realzamos su sabor. Si limpiamos las verduras crudas con agua de mar mantenemos su frescura y no será necesario sazonarlas. Al hervir los alimentos con agua dulce y un porcentaje de agua de mar, logramos que pierdan menos agua, conservando su hidratación. La proporción de agua de mar para cocinar verduras, pastas, arroz o papas que se recomienda suele estar en un tercio, por dos de agua dulce.
En cualquiera de los casos se recomienda estar asesorado por un profesional.

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