Kriyas de ojos

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Ante el desarrollo de la civilización que conlleva luces artificiales y en especial la situación que está atravesando la humanidad con los encierros fruto de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio donde el trabajo pasa en gran parte por estar delante de un monitor, al igual que las reuniones, encuentros o entretenimientos es que, hoy más que nunca, necesitamos estar atentos a nuestra visión. El yoga tiene aquí algunas propuestas para mantener e incluso mejorar la vista.
Como dijimos en el primer número de Bien Estar las kriyas son ejercicios repetitivos que limpian las articulaciones. Los kriyas refuerzan los músculos de los ojos, que como cualquier músculo de nuestro cuerpo necesita estar fuerte y sano. Cuando el yogui, o la yoguini, se proponen realizar kriyas para los ojos son conscientes de que no impactará solamente sobre los órganos de la visión sino que también sobre el campo mental en su totalidad. Lo importante es una dedicación diaria, incluso varias veces en el día.

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Ejercicios:
Primero que nada trate de hacerlos con luz natural.
Con los ojos abiertos, con plena consciencia y sin mover la cabeza mirar hacia arriba y hacia abajo alternadamente. Repita mínimo diez veces.
Lo mismo de un costado a otro, en lo posible buscando fijar la mirada por un instante en alguna pared. También podría extender las manos con los pulgares hacia arriba y fijar la vista en esos dedos.
Puede hacer el movimiento de ojos en diagonales. Incluso realizar alguna figura geométrica.
Imagine un reloj analógico y mire hacia arriba, al doce, luego un poco hacia la derecha al uno, luego al dos, al tres al costado y siga así toda la vuelta. Luego vuelva, de manera contraria a las agujas del reloj.
Mire un objeto cercano, luego enfoque su mirada a la distancia. Si puede ser el horizonte sería ideal, sino que sea algo a más de seis metros. Detiene la mirada unos diez segundos en cada enfoque y repite unas cuantas veces.
Para terminar haga un palmeo, lo que implica que luego de friccionar las palmas entre sí las ahueque y las lleve suavemente una a cada ojo, dejando que el ojo se abra en esa oscuridad. Sin tocar el ojo con la palma y a su vez sin que entre luz. En lo posible incline un poquito la cabeza hacia adelante, para que el peso del globo ocular ayude a relajar los músculos de los ojos. Este sino otros puede hacerlo de vez en cuando si trabaja con una computadora.

Como bonus track les recuerdo que el método de sanación de ojos de Bates incluye este tipo de ejercicios para descartar la miopía y otros problemas oculares. Y uno de sus favoritos es permitir que el sol nos sane pasando la mirada rápidamente por delante del sol, al principio de modo rápido, con el tiempo se puede llegar a enlentecer el movimiento. Proponemos que no se quede fijo mirándolo. El sol sostenía William Bates era importantísimo. Y su peor enemigo para sanar la vista eran justamente los lentes de sol.
En momentos donde a Aldous Huxley se lo tiene tan presente recordemos que en 1939 escribió El arte de ver luego de haber seguido el método Bates: “En un par de meses, estaba leyendo sin gafas, y lo que era mejor aún, sin tensión ni fatiga. . .  En la actualidad, mi visión, aunque está muy lejos de ser normal, es aproximadamente el doble de buena que solía ser cuando usaba anteojos”.

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