La respiración

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Podemos vivir meses sin comer, días sin dormir o sin beber, pero no podemos estar más que unos minutos sin respirar. Eso denota su importancia y explica por qué la base del Yoga está justamente en ella. Todo ejercicio en una práctica física de Yoga debe hacerse con consciencia en la respiración. El Yoga presenta respiraciones que calman y distribuyen equilibrando, otras que purifican así como otras que nos ponen en alerta y nos vigorizan. Más adelante las iremos presentando.
Estamos hablando de un paso antes de meterle la intención energética, esos ejercicios que el Yoga define como pranayama. Simplemente es la base, suara, la respiración. La respiración que cuando no la hacemos consciente la maneja el cuerpo de modo natural aunque no siempre bien, dado que entran en esa elección una serie de cuestiones inconscientes que pueden haber impactado sobre nuestro organismo.
Antes que nada es importante considerar dónde haré mis respiraciones yóguicas. Procuren de estar en un lugar con aire lo más limpio posible, lo ideal sería en la naturaleza, pero se pueden generar ambientes cuidados sin problema en la ciudad.
En principio como ayuda dividimos los pulmones en tres partes, lo cual es una ficción, pero son tres partes musculares que pueden ayudar a generar el acto de respirar. La superior, clavicular, es corta hacia arriba, es la que usan las mujeres con embarazo avanzado. Le sigue la intermedia, intercostal, donde buscamos expandir las costillas hacia los lados, combinada nos permite que ingrese más aire y esta segunda es fundamental desarrollarla para los deportistas. La tercera es la llamada abdominal que en realidad implica que permitimos que el diafragma baje, por lo que se infla la panza, y es muy importante para justamente aflojar ese músculo que separa los órganos de la caja toráxica con los de la digestión. Combinadas las tres podremos inhalar la máxima cantidad de aire, con su oxígeno y el prana (energía vital) que conlleva, para que todo el cuerpo se nutra.
Hay diferentes modos en que la respiración completa se puede llevar a cabo. Salvo algunas excepciones para respirar usamos el órgano exclusivo para su práctica: la nariz; tanto para exhalar como para inhalar. Y buscamos hacer un poco más larga la exhalación para garantizarnos sacar todo el aire residual. Los momentos sin aire se pueden extender (se llaman kumbaka) con diferentes finalidades, pero de momento los dejaremos casi nulos. Nos concentremos en exhalar e inhalar.
Como parámetros podemos considerar las siguientes reglas generales: si nuestra intención es activar ponemos foco en la inhalación e incluso quedamos un ratito reteniendo con aire. Pero no demasiado para que la exhalación se haga de modo controlado. Si por el contrario queremos aquietar e interiorizarnos nos conviene hacer foco en la exhalación e incluso en la retención sin aire.

Si nuestra intención es sedar, por ejemplo, ante un insomnio:
Llenaremos primero la parte baja, seguido de la media terminado por la clavicular y exhalaremos de arriba hacia abajo (clavicular, intercostal y, por último, abdominal).

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Si nuestro objetivo es vigorizarnos, por ejemplo, en una clase:
Primero llenaremos la parte alta, luego la intercostal, finalmente la abdominal y comenzaremos exhalando de abajo hacia arriba (abdomen, intercostal y clavicular).

Para el Yoga es muy importante la exhalación (la inhalación vendrá seguro después) pues nos permite que salga el aire residual que puede ser foco de gérmenes incluso aquellos inofensivos cuando permanecen mucho tiempo adentro pueden tornarse tóxicos. Ni hablar en éstos momentos… Hay muchos médicos que sostienen que mediante una respiración completa podríamos evitar muchas enfermedades respiratorias.
Según el yogui André Van Lysebeth, amparado por una serie de estudios médicos, se erradicarían prácticamente por completo todas las enfermedades respiratorias con respiraciones conscientes. Entre otras, por estas razones, es que la medicina actual muchas veces receta Yoga.
Por último, recordemos que no conviene forzar nuestros límites, como todo en Yoga se recomienda progresar un paso por vez. Si logramos darnos el tiempo con práctica suficiente a nuestra Yoga iremos evolucionando de modo seguro y sin contraindicación alguna.
¡A respirar!

Rafael Sabini
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