Plantas que alivian el dolor

Decía la Abuela que el mejor remedio lo encontrabas en la naturaleza.
Recuerdo las noches que antes de dormir me pedía que le pasara por su espalda el aceite de color verde -ella sentía mucho dolor en la zona lumbar, tenía reúma- ese ungüento era bastante oloroso así que me indicaba que lo aplicara con una pluma que ella misma había conseguido con ese propósito. Se notaba que al momento de colocarle ese líquido empezaba a sentir calor calmando sus molestias. El aceite que liberaba su cuerpo del dolor, tenía alcanfor, gaulteria y eucalipto. Las propiedades son antiinflamatorias, antisépticas y combinadas pueden ser muy efectivas.
En esta oportunidad voy a compartirles algunas de las plantas que ayudan a sanar las molestias y aliviar el dolor articular, muscular y ligamentoso. Sino las cultivamos nosotros mismo podemos encontrarlas en las herboristerías y algunas dietéticas.
Las plantas sanadoras por excelencia para procesos reumáticos o alguna afección inflamatoria en articulaciones y musculares serían, posiblemente entre otras, el laurel, eucalipto, jengibre, albahaca, enebro, hipérico y árnica. Sus propiedades son muchas, pero destacan cuando tenemos dolor o inflamación y sirven tanto en infusión con las hojas cómo en aceite, o ungüento. Si observan en el prospecto de algunos fármacos van a ver que la mayoría tomaron de la naturaleza las hojas o raíces de estas plantas, después la fórmula se combina con otras sustancias, no siempre naturales, pero ese es otro tema…
Nuestras abuelas siempre que hacían algún ungüento fueron naturales y como mucho duraban de 3 a 7 días. Ellas siempre tenían guardados en algún rincón de la casa hojas secas o raíces de estas plantas ya sea para hacer las mágicas tizanas o molerlas en un mortero agregándole algún aceite vegetal para usarlo como una pasta sobre alguna herida. Pasa el tiempo y cada vez entiendo más la sabiduría práctica de esas mujeres que cuidaron de nuestras vidas. Estoy convencida que aunque sus cuerpos físicos ya no estén, siguen acompañándonos, porque sus espíritus se integraron a sus descendientes y esas sabias enseñanzas se sostienen con raíces firmes entre el cielo y la madre naturaleza en la tierra.

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Gabierla Navarro
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